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Carlos Barria



ARCHIVO DE PALABRAS
Hoy:
Carlos Barría, fotógrafo de la agencia Reuters.
Palabras de su conferencia brindada el 07 de julio de 2007 en ARGRA Escuela

 
“LA DIFERENCIA, TODAVIA, LA HACEMOS LOS FOTOGRAFOS”

Con muy poco se dice mucho sobre el fotógrafo Carlos Barría: si no lo hubieran echado del canal de cable donde trabajaba, en Bariloche, quizás nunca hubiese llegado a trabajar en la filial estadounidense de la Agencia Reuters. Tiene 28 años. Estudió en ARGRA Escuela.

Por Helkin René Diaz G.
Edición María Mansilla

1. AUTOBRIOGRAFIA
El aterrizaje en los distintos trabajos y cuáles fueron las experiencias
2. CORRESPONSAL DE GUERRA
Bagdad. Israel. (Y la famosa foto trucada)
3. FOTOS MIAS
Proyecciones y portfolio

1. AUTOBIOGRAFIA
Nací en Bariloche, tengo 28 años. Trabajé, en Argentina, en el diario La Nación y en Reuters. En el 2003 por una oferta de Reuters me mudo a Chile para hacerme cargo de la operación de este país. En el 2005 surge un puesto nuevo en Miami y me lo ofrecen.
En Bariloche, no empecé mi carrera en fotografía. Empecé en imagen en movimiento. Yo trabajaba de tiracables en un canal de TV, trabajaba en un noticiero local, en producción, después fui camarógrafo y después director. Poco a poco me fui metiendo en el periodismo y en el cine documental: empecé a ver muchos noticieros del exterior para absorber cosas que me ayudaran a implementarlas en mi trabajo diario. Por cuestiones de la vida, dejé de trabajar ahí. O sea: me echaron.
Yo hacia fotos como aficionado, Bariloche es un lugar lindísimo para eso. Conocí a un fotógrafo de un diario local que estaba podrido de trabajar los fines de semana, y me dice: “¿No me querés cubrir los fines de semana?”. Yo tenía 16 años, estaba en la secundaria. Así empecé con la imagen fija. Era un diario chiquito, amarillista, muy chistoso. Lo que me enseñó ese lugar era la pobreza que hacíamos 6 notas con un rollo, lo cual  te ayudaba mucho a simplificar y a buscar lo que necesitabas. Si pedías otro te decían: “Pibe, pero si con un rollo tenés 36 cuadros”. Luego empecé a hacer colaboraciones para el diario Río Negro, un diario más grande.

Esto es lo que quiero hacer
Estaba terminando el secundario cuando se hace en Bariloche la primera edición del encuentro “El mes de la fotografía”. Ese año fueron Pablo Lasansky y Longoni a dar una charla, fui y dije: “Esto es lo que quiero hacer”. Hablé con ellos, les pregunté cómo podía hacer para meterme en el mundo del fotoperiodismo. Me dicen: “ARGRA tiene una escuela, tiene profesores que están en actividad”.
Vine a Buenos Aires, me mudé a una pensión y empecé a estudiar. Apenas llegué me robaron todo, y me quedé sin nada. Me robaron la cámara lentes, flash. Entonces conseguí una vieja Boilander con un 50, e hice todo el curso del ARGRA con un 50. Fue un gran aprendizaje también: las limitaciones te hacen pensar más. Después de terminar el curso, estuve 1 año tratando de buscar trabajo. Fue difícil entrar en el mercado de fotografía de prensa en Buenos Aires, y sé que todavía es duro. 

Cómo llegué a La Nación
Por intermedio de una persona que me había dado clases en el ARGRA, hago un entre para entrar en La Nación: el entre fue que pasé la seguridad de los guardias sin que me pidieran documento. Entré y me senté en la silla del editor de fotografía, que en era Don Rypka, para mostrarle mi portafolio. El se enojó y me dijo: “Usted no puede venir sin pedirme una cita”, así que le pedí su número, salí del edificio, crucé la esquina, lo llamé y le digo: “Si, soy yo, para pedirle una entrevista”. Parece que le sonó gracioso, me dijo que fuera el jueves, miró mi portafolio, y dijo: “Mirá, ahora no hay nada”. Le dije: “ Bueno, si no hay nada es porque en algún momento va a haber”. Me dijo: “Bueno, sí, puede ser”.  Le pregunté si podía ir el próximo jueves, me dijo que sí. Le gané por cansancio: fui durante 3 meses todos los jueves. Tuve una suerte bárbara: después de esa semana me dijeron que me quedara.
El laburo en La Nación fue interesante, mas allá que no compartía la línea editorial del diario. Un diario es la mejor escuela para empezar, te da la versatilidad de cubrir una entrevista con el presidente a la mañana, un desalojo a la tarde y a la noche ballet en el Colón. El diario es una especie de galería de arte popular, tiene gran difusión, más allá de que estén en caída en cuanto a su calidad fotográfica. Pero son espacios donde todavía se puede explorar y compartir con tus compañeros, un grupo en donde hay un desafío para mejorar, desarrollarse. Es el mejor lugar para aprender. Se está muy cerca de la redacción, tenés relación con los periodistas, ves cómo se construye la noticia desde adentro.

Cómo llegué a Reuters
Llegué a Reuters por una persona que conocí en una exposición de cuadros y me dio el contacto para entrar. Llegué al tipo, le mostré el portafolio y empecé a colaborar.
-¿Cuales son las diferencias de trabajar en un diario y en una agencia internacional?, pregunta alguien del público.
El trabajo en una agencia es muy independiente. Obviamente hay, además, una gran diferencia de mercado: en un diario haces una foto para un mercado nacional local, la va a ver todo un país. En cambio, en una agencia internacional tu trabajo lo va a ver todo el mundo.  Extraño el feeling del diario, hay una cosita de ego que está buena, que es subirte a la mañana al colectivo y ver que la gente está leyendo la tapa del diario y es tu foto. Lo cual en la agencia no sabés, vos mandás y no tenés ni idea dónde termina. La diferencia es que uno trabaja de forma muy independiente, requiere no solo de ser buen fotógrafo, sino ser organizado y profesional con tu persona misma, saber prepararte para un viaje, buscar contactos, arreglar un hotel... Tiene que ver más con logística; vos podés tener buenas fotos pero si no las podés enviar, nadie se entera que tenés un fotón.

Una vez en Chile
Cuando me voy para Chile, en Cuba se acercaba la posible muerte de Fidel Castro. Las agencias internacionales deciden tener una presencia más fuerte en la isla. Reuters abre una oficina en La Habana, y me designan para cubrir lo que está pasando allí.
Gracias a que mis padres, que son chilenos, pude obtener el permiso de trabajo en Chile; ellos emigraron a la Argentina en el `73. Es difícil conseguir trabajar como staff de agencias en otros países porque hay leyes de trabajo que protegen a los locales.
Llegué a Chile en el 2003, una época movida: Chile era miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, y estaba en proceso la resolución de la invasión a Irak. Chile jugó un papel fundamental porque fue de los que se opuso a la invasión, y por eso tuvo protagonismo en el escenario mundial de noticias. Cada reunión que se hacía hablando del tema, eran fotos que se publicaban en todo el mundo.
Después, no hubo muchas otras grandes noticias. El enfoque para Chile no era sólo cubrir las noticias diarias sino contar historias sobre el país, las riquezas naturales, las riquezas económicas. Empecé a hacer pequeñas historias, como la producción del cobre –Chile es el primer exportador de cobre del mundo-, el salmón -Chile es el segundo exportador mundial de salmón-. La foto mía que más se publico en el mundo ¡es la de un salmón saltando!  Una vez hice la historia de una araña que te pica y te mata en dos horas, pero el veneno tiene un potenciador sexual. Los varones muertos por esta araña tienen una erección por dos o tres días. A una universidad de sur de Chile se le ocurrió aislar el veneno, reducirle la potencia y hacer un potenciador sexual natural. Esa historia se publicó en Asia, en todo el mundo.
Estas coberturas no son algo común para las agencias, creo que las agencias tuvieron un cambio interesante con el advenimiento de la era digital.  Antes el fotógrafo de revistas era el que hacía ese tipo de trabajos, porque el formato en que se trabajaba que era película, negativo o diapositiva, tenían tiempo de enviar los rollos, revelar y editar. Una fotografía digital puede en estos momentos competir en el mercado con una fotografía análoga porque prácticamente en calidad no hay diferencia. Fotos de alta calidad se pueden publicar en la tapa de una revista. Como pasó en National Geographic: hace un par de años publicaron una fotografía digital en la tapa, fue todo un tema para una revista tan tradicional como esa.
-¿Esas historias las generabas vos o tenías el apoyo de un periodista?- interviene alguien del público.
El diario me enseñó a trabajar con periodistas. Los periodistas son un mundo aparte, hay que saber como trabajar con ellos. El 85 % de las veces trabajo solo. Hago mis historias, edito y escribo el pie de foto. Ser fotógrafo de agencia es bastante independiente.  El año pasado me llamaron para cubrir la guerra entre Israel y El Líbano. “¿Cuándo puedes viajar?”, me preguntaron, y les dije que en dos días. Viajé, me fue a buscar un taxista israelí al aeropuerto, me llevó a la oficina, el jefe me da un mapa, un teléfono satelital, una tarjeta para conectarme a Internet, y me dice: “Andate al norte, ¿OK?”.  “OK”. Miro, y el mapa estaba en hebreo... Por suerte había carteles en la ruta en inglés y pude llegar. Es muy independiente, y no solo te demanda ser muy profesional y estar interiorizado de la noticia sino de la región, estudiar el mapa, saber qué ropa vas a llevar, estar preparado físicamente, saber si vas a andar en un auto con chofer o a llevar un equipaje liviano para poder correr. 
-¿Generás proyectos personales mientras hacés trabajos de la agencia?
Algo se puede hacer. A veces me toca hacer mucho espectáculo, puras boludeces. Pero una vez un jefe me dijo algo, y tenía razón: “Esto es lo que vende y le permite hacer dinero a la agencia para que después te pueda financiar las historias que vos quieras”. Reuters creó hace 3 años un servicio que se llama Magazine desk, que es la mesa de revistas. Básicamente hacen una edición dentro del paquete mundial y arman paquetes para revistas, y han empezado a entrar en ese mercado.
-¿Se puede diferenciar el trabajo de cada agencia?
La diferencia la hacen los fotógrafos. Me pasa que, al mirar el servicio de Reuters, veo una foto y puedo identificar su autor por el estilo, puedo saber de quién es, y luego la abro y digo: “!Ah, sí, ese es!”. Todavía la diferencia la hacemos los mismos fotógrafos. La fotografía como documento -a pesar de que es una gran industria que mueve miles de millones-, el primer engranaje del mecanismo sigue siendo el fotógrafo.
-¿Hiciste algún trabajo documental o autoral?
Mmm… Sí, no muy profesionales. Cuando estaba en ARGRA hice la historia de mi mano izquierda. Seguí mi mano izquierda durante todo un día.

El bombero del Caribe
Fui a Miami en el 2005. Los primeros meses me decepcioné viendo lo que estaba haciendo: espectáculos, deportes gringos. Las cosas se fueron dando, básicamente soy el fotógrafo-bombero del Caribe. Soy la conexión con Cuba, Haití, República Dominicana… y también del sur de Estados Unidos: Nueva Orleáns, Atlanta...
Después de un tiempo, vinieron coberturas internacionales: la caída del presidente de Bolivia, el Mundial de Fútbol de Atenas. Después, Reuters empezó un embed, que es mandar a un fotógrafo con las tropas estadounidenses. Cuando Bush anunció que iban a mandar más tropas a Irak, hablé con mi jefe y le dije: “Si estás pensando en armar una operación de cobertura, poneme en la lista”. Me dijo: “Lo voy a pensar”. Al día siguiente me dice: “¿Seguro que quieres ir? Estoy buscando nombres para una lista, porque esa operación la maneja Londres, están solicitando nombres de Estados Unidos para ir allá”. Al día siguiente me llamó y me preguntó de vuelta: “¿Estás seguro que quieres ir? Porque eres el único en la lista”. Ningún norteamericano de Reuters quiere ir. Eso es una mierda interna de Reuters, los fotógrafos europeos se quejan de que tienen que cubrirle la guerra a los gringos y los gringos no van a cubrir su propia guerra. Pero así fue que estuve 1 mes embedded en Bagdad. Quería estar con los marines pero me tocó el Army, el ejército  regular. El Army es increíble: vas con chicos de 23 años que tienen una ametralladora, gente del medio oeste de los Estados Unidos que no sabe ni dónde están. Los “Marines” son un poco más soldados de verdad y no hacen cosas estúpidas como un chico de 23 años de Wisconsin con una ametralladora en el medio de Bagdad.

 

2. CORRESPONSAL DE GUERRA  
- Para un fotógrafo que cubre un conflicto amado en esas condiciones, ¿no es difícil moverse ya que todo el tiempo depende del ejército para ello?
Sí, porque no puedo salir a la calle, es frustrante a veces. Hace tiempo que los fotógrafos extranjeros en Irak no salen a la calle solos, exceptuando los árabes. En pocos casos como el New York Times sale con su fotógrafo independientemente. Ellos salen pero también es un poco circo: salen con cuatro guardaespaldas armados. La forma de cubrir Irak más “real” siendo fotógrafo occidental es ir con las tropas, no hay otra forma, es un ambiente peligroso, hay secuestros todos los días. En cuanto a la experiencia profesional, sabés que estás en la noticia más importante del mundo, lo cual tiene una presión por un lado pero también te hace reflexionar del por qué estas ahí, por qué fuiste.

- ¿Y qué te contestabas?- alguien del público pregunta.

Siempre me preparé mentalmente para el momento en que me dijeran: “¿Querés estar en la lista?”. Lo que me motiva de hacer fotografía documental es ver la realidad con mis propios ojos. He tenido esta pregunta varias veces: ¿qué es más importante, mostrar el material para que el mundo sepa lo que está pasando o como una experiencia personal? Voy a ser egoísta, pero para mí va primero mi experiencia personal. Mi mamá me preguntó después de que fui a Israel: “¿Qué te deja eso?”. Ver la crudeza de una guerra te hace entender más al otro, ser más tolerante, ser más humano, te hace abrir la mente.

¿Podés manejar tu material o tenés algún tipo de censura?

Va a sonar chistoso pero con los gringos no y con los israelitas sí. En Israel, estaba en Haifa, en un edificio alto donde estaba el hotel. Era una ciudad tranquila, pero cuando sonaban las sirenas de los misiles, te ponías el casco y el chaleco porque podían caer en tu edificio, y era esperar a escuchar la explosión, salir y ver dónde había caído, en qué lugar de la ciudad, tomar una moto y salir antes de que la policía israelí lo cerrara. En un momento, antes de salir hice una foto cuando cayó el misil; sale una estela de humo y hice una foto general, la mandé al servicio, no me di cuenta que atrás había una planta nuclear. A los 20 minutos de que salió la foto en el servicio de la agencia, el ejército israelí llamó a la oficina de Jerusalén y pidió por favor que eliminaran esa foto porque ellos decían que yo podría estar dando información logística a Hezbollah. Porque las fotos se ven a los 5 minutos en Yahoo. Entonces, los tipos dicen: “Uy, mirá esa foto en Yahoo, les pegamos cerca, si lo tiramos un poquitito más allá por ahí le pegamos y los hacemos mierda”. Y es así: la información que uno genera puede ser tomada como información de un bando o del otro.  
Con los norteamericanos, firmás un papel donde tenés que seguir determinadas reglas: no podés dar datos de una operación durante la operación. O sea: yo llevo un celular y estoy conectado con la oficina de Bagdad, pero no puedo llamar a la oficina y decir: “Acaba de explotar un mercado” -lo hice sin que se dieran cuenta, si se dan cuenta me pueden echar del país y sacarme del embeeded-. Otra de las reglas, que es muy dura, y por la que echaron a un fotógrafo del New York Times, fue que en un tiroteo el fotógrafo fotografió a un soldado herido, luego envió las fotos y salieron en la tapa del New York Times: la familia le hizo una demanda al ejército y el ejército, automáticamente, echó a ese fotógrafo. Es una regla básica: no podes mandar una foto con un nombre antes de que la familia sepa. Podés mandar la foto pero sin escribir el nombre ni que se le vea la cara o podés mostrar a unos soldados llevando a otro en una camilla.

-¿En alguno de los trabajos que te propusieron has tenido que enfrentarte a un proyecto que involucre tu postura ética frente a la fotografía?

Depende como lo mires. He tenido fotografiar a Bush y no estoy de acuerdo con él, pero lo tengo que fotografiar.
-Pero si vas a tirar una foto en el momento, te están exigiendo una serie de fotografías que muestren sangre, dolor y lágrimas…
No, nunca te van a pedir eso. Vos son un periodista vas a buscar la historia. Nunca te van a pedir “la foto del muerto”, “del tipo al que le cortaron la cabeza”. Por suerte a nosotros no. Tengo compañeros que trabajan en otras agencias que a veces reciben ese tipo de presión. Como que están viendo el servicio de Reuters y les dicen:  “Reuters tiene ésto, ¿ustedes por qué no lo tienen?”. “No lo tenemos porque no lo hicimos”. O:  “¿No tenés una foto como ésta?”, o “¿No tenés una foto mejor de tal acontecimiento?”. “Ey, soy fotógrafo, soy editor,  no te voy a editar una foto de mierda, te voy a editar lo mejor que tengo”. 
En la cobertura de la guerra entre el Israel y el Líbano cubrí el lado de israelí. La forma en que Reuters operó durante la guerra fue mandando refuerzos a Israel, donde tuvimos una operación bastante grande. Por otra parte, refuerzos a El Líbano entrando por países árabes y por el Mediterráneo. Cruzar la frontera fue un poco difícil porque después de las operaciones israelíes en territorio libanés todos los caminos estaban destruidos.

-¿No hay fotos del lado árabe?

Crucé ilegalmente la frontera, pero con el ejército israelí era difícil. Cruzás, pero al volver sos un vehiculo ingresando a Israel, ellos primero disparan y después preguntan quién sos. Una vez logramos meternos, una mañana en una plantación de manzanas por donde cruzaron soldados, estaban tan cansados que nadie nos dijo nada. Con un fotógrafo de AP español caminamos durante 3 horas por territorio libanés hasta el próximo poblado. Estábamos sin chaleco antibalas, una locura. Pero era el momento de hacerlo y había que tomar la decisión. El resto de fotógrafos hicieron lo correcto: fueron a buscar sus chalecos, volvieron a tratar de entrar y no los dejaron pasar.
Nosotros necesitábamos fotos de israelíes caminando en villas libaneses. Pudimos negociar que nos dejaran entrar a la villa con ellos. Hasta ese punto de la guerra no había fotos de soldados israelíes en el Líbano, y parte de lo que teníamos que conseguir era eso. Pero llegamos a un punto en el que un capitán israelí dijo: “Se van ahora o les destruyo las cámaras”. Fue una guerra manipulada, se decidía qué te dejaban ver y qué no te dejaban ver. Un poco frustrante, porque nunca pudimos llegar a un punto en donde mandar un fotógrafo… incluso estábamos en el norte de Israel en un kibbutz, y había gente del ejercito israelí instalada allí y pedimos que nos dejen hacer un pull de fotógrafos con un embed por una semana. Meter un fotógrafo de agencias internacionales que pueda estar con las tropas por un par de días, volver, editar y distribuir el material para todos, eso se llama pull. Se elige a uno entre todos y le toca la suerte de ir y después reparte el material para todos. Y dijeron que no.
Igual, después lo que pasó era muy loco: nosotros veíamos en las cadenas de televisión que  la ciudad estaba hecha mierda, pero era la zona sur de Líbano. Era como si acá Avellaneda y la Boca estuvieran todas bombardeadas, pero la gente mientras tanto en el norte de la ciudad seguía tomando café, y en los hoteles navegando Wi-Fi por Internet. 

La foto retocada
Reuters tuvo un caso de manipulación de una foto. Hubo un fotógrafo libanés que manipuló una foto con el photoshop y puso más humo en un plano general del Líbano después de haber sido bombardeado. Este caso se descubrió. Echaron al fotógrafo inmediatamente. Luego se investigó, con la ayuda de expertos militares sobre las fotos que este había hecho durante los últimos 5 años, y se descubrió otra donde un F16 estaba lanzando 6 misiles. Los militares dijeron que un F16 solo puede lanzar 2 misiles a la vez. Todas sus fotos se borraron del archivo. Esto generó una situación muy compleja para todos los que trabajábamos, primero para la imagen de la empresa, segundo para el trabajo en sí en terreno. Los soldados de Israel estaban muy calientes con Reuters. Pensaban que Reuters había manipulado esa foto en contra de Israel.  Básicamente era un fotógrafo árabe con cero ética que manipuló una foto, puede ser que para estar en contra de Israel pero también pudo ser para mostrar una foto más espectacular.  Tengo mi opinión sobre ese tema: creo que hay problemas grandísimos de falta de responsabilidad por parte de las empresas. Para ellos es fácil llegar a un país y contratar fotógrafos locales, que no tienen educación periodística y que han vivido toda su vida en un conflicto. Ellos no saben, no tienen una ética periodística.

-¿El editor no se da cuenta de estas cosas?- alguien del público interviene.

El editor al que se le pasó esa foto debe estar ahora editando un diario en el Tibet… La de los aviones, si no sos experto militar, no te das cuenta.  Pero la del humo era grosera y creo que no se dio cuenta. La presión para el editor de estar editando una guerra, estar recibiendo cientos de fotos todo el tiempo, se le puede pasar tranquilamente. 

-¿Como te preparás física y mentalmente para una situación de trabajo en un conflicto armado?

Hay una empresa que se llama “Royal Marines”, son unos ingleses que dan capacitación para periodistas que van a lugares hostiles. Es un campamento de una semana en donde vos vas y estás en un campamento militar, ves primeros auxilios, reconocés explosivos, armas, trabajo de campo. Uno de los ejercicios era que íbamos caminando por un bosque y te disparaban, pero vos tenías que reconocer el sonido y el lugar desde donde te disparaban y buscar un refugio para protegerte. Después, el instructor hablaba por radio con el francotirador y le pregunta: “¿A quién puedes ver? Ese que está a tu derecha, ese está muerto”. –Risas del público-. Había otra situación que los tipos simulaban un secuestro. Vos como todas las mañanas te levantabas a las 6 am, te llevaban en un autobús de esos escolares amarillos, con un viejito que manejaba muy tranquilo. De pronto se le cruza una camioneta adelante, se le cruza otro atrás, son tipos encapuchados, empiezan los tiros, el conductor está herido y salta sangre en el vidrio. Vos decís pero ¿¡qué pasa!? Se suben los tipos, te agarran de la cabeza, te ponen capucha, te hablan, te gritan, te patean, es toda una simulación y te van filmando para ver cómo es tu reacción. Al final te ponen en fila y te traen de la capucha, cargan una nueve milímetros, te la ponen en la nuca y te sacan la capucha. Luego te muestran el video para ver cómo reaccionó cada uno ante el secuestro. El instructor te dice qué es lo que tienes que hacer, qué es lo que no tienes que hacer.  Pero básicamente lo que hay que hacer es muy simple: el secuestrador siempre tiene la razón. Nunca te hagas el Rambo, nunca te hagas el héroe, podés hacer que maten a una persona. Respecto al entrenamiento, trato de tener un entrenamiento físico personal, tener una vida normal, correr y tener en cuenta que te podés llegar a mover en una situación así.

3. FOTOS MIAS
Les voy a mostrar sobre mi experiencia en Bagdad un par de videos en donde les muestro cómo es la vida de un periodista en la casa de Reuters en Bagdad. Cuando llegué a Bagdad estuve 3 días en la casa de Reuters en la oficina, hasta que me dieron la fecha para volar a la base en donde iba a empezar mi trabajo. Durante esos 3 días hice los videos sobre cómo es el lugar, es muy raro llegar a un lugar así.
El video que van a ver ahora es sobre la base militar donde estuve durante 2 meses. Este lugar era un antiguo cuartel militar de la policía iraquí. Cuando entraron los gringos a Bagdad y lo volvieron una mierda, se apropiaron y la usaron como base militar. El lugar era bastante bien equipado, tenía pileta, gimnasio, lo cual era un lujo y la comida era buena; llegué a comer langosta en Bagdad, lo cual es una locura, pero eso es adonde va la plata de los impuestos.

Ahora les voy a mostrar una serie de fotos en un día común de trabajo, salir a la mañana, ir a un mercado… pero se convirtió en una de las experiencias más fuertes de mi vida. La operación que acompañamos consistía en hacer un patrullaje ingenieros norteamericanos, en conjunto con la policía iraquí, para hacer un cerco de seguridad con paredes de concreto para cerrar el mercado. Los mercados en esos momentos eran blancos de ataque. Después de recorrer el mercado durante todo el día, se varo un bus, los soldados ayudan a empujar el bus. La gente tiene una actitud buena con los soldados americanos. Pasan los vehículos y salen los niños a saludarlos, es una situación muy surrealista. Ya en la tarde cuando íbamos volviendo a los vehículos, escuchamos dos explosiones. El grupo de soldados sale corriendo hacia esa dirección, da la vuelta a la esquina y nos encontramos con esto, (muestra una fotografía donde un hombre lleva cargado de la ropa a un chico  muerto con la cabeza  ensangrentada)  Ahí fue donde relacioné que esa fue la esquina donde estuve parado durante 40 minutos, mientras los ingenieros trabajaban, y que 10 minutos después de que me fui, un coche bomba voló y mató a 65 personas.
Esta es una de las fotos que a mí me gusta mucho (muestra una fotografía de un niño que tiene un balón de fútbol en la mano y con su rostro triste y asombrado mira hacia el lugar de las bombas). Para mí esta foto representa una mezcla de dramatismo alrededor: no ves ni muertos ni sangre, y las verdaderas víctimas que son los futuros iraquíes, ellos que mañana, cuando se vayan los gringos, crecerán en un país destruido y recordarán la violencia que había en su país. Después de una semana esta historia fue publicada en todas partes. Soy uno de los pocos fotógrafos occidentales que ha tenido la oportunidad de fotografiar un coche bomba.

>> Direccion del Google Early de la direccion del mercado.

Esta historia fue publicada en todas partes. Soy uno de los pocos fotógrafos occidentales que ha tenido la oportunidad de fotografiar un coche bomba. 

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Cuba, aniversario de la revolución
. Ya estén viejitos, pero todavía están


Funeral de James Brown
, en Harlem.


Haití
, esta es una situación cotidiana.


Haití
, una mujer que está rezando en una iglesia.


Frontera de México con EE.UU.
Es una historia de inmigrantes, la mayoría centroamericanos,
ilegales que cruzan a Estados Unidos y viajan en trenes.


Mujeres israelíes contra un muro.



Cuba
, esta es una situación cotidiana en la isla.



Después del Katrina.



Argentina, diciembre 2001
.



Chile, voluntarios del programa Un techo para Chile
. Construyen viviendas para gente que no tiene casa.


Estados Unidos, la muerte de Ferry Shaw
, una mujer que estuvo en estado vegetativo durante 11 años.  



Houston, después del Katrina
.



Nueva Orleáns
. Mr. Johnson sentado en la puerta de su casa. En las paredes se pueden ver los niveles que el agua alcanzó.




Haití, elecciones
. Un candidato ganó las elecciones, pero según la constitución no ganó por más del 50% así que tenían que ir a segunda vuelta. Los haitianos no entendían que era una segunda vuelta. Haití es un país que ha sufrido dictaduras militares. Entonces, la ONU, que era la supervisora de las elecciones, tenía que cumplir el reglamento electoral del país. La gente se volcó a las calles enojada ellos decían: “Votamos ya una vez, no vamos a votar dos veces”, se fueron al hotel en donde estaba emplazada la ONU, donde yo me estaba quedando también, y empezaron a tratar de entrar para, yo pensé, quemar el hotel. A final no lo quemaron. Pero entraron, y este pobre mozo estaba tratando de detener a toda la muchedumbre. Se movieron por todo el hotel, no rompieron nada, no destruyeron nada. Salió Desmond Tutu, premio Nobel de la paz que estaba hospedado allí, habló a la gente y les pidió que se vayan a sus casas tranquilos que todo iba a estar bien. Cuando la gente se estaba yendo, vio que estaba la pileta al lado y les dijo: porque no se dan un baño antes. Entonces, se tiraron todos a la pileta. Fue una situación alucinante. Es gente que nunca en su vida vio una pileta, y en verdad que lo disfrutaron mucho.



Chile.
Un día llegué de vacaciones. Empezaba el otoño en el hemisferio sur, entonces dije: “Voy a hacer una foto sobre el otoño”. Fui a un parque, empecé a caminar y me encontré esto. Esta foto fue publicada después en un libro de Reuters. Cosas simples, el clima es noticia también, sin tener que ser una tragedia.



 

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