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Horacio Coppola (por María Mansilla) |
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BIOGRAFIA
Nace en Buenos Aires el último día de julio de 1906. En su casa lo incentivan para estar en contacto con expresiones como la música y la literatura. No le resultan extrañas las palabras en francés, en italiano ni en xeneize, el dialecto genovés. Hasta maneja aparatos tecnológicos y se interesa por la ciencia. Con semejante bagaje cultural, cuando a los 21 años hace las primeras fotos, sus tomas ya tienen sello propio, dado por la personalidad de la luz y la geometría de sus encuadres.
Su capricho por retratar a Buenos Aires surge en 1931, cuando vuelve de estudiar en Europa y vuelve, además, con su primera Leica. Desde entonces, su vida estará un poco acá y otro poco en el viejo continente. Un año más tarde se instala en Berlín para estudiar en la Bauhaus. Allí conoce a la colega alemana Grete Stern, quien será su primera mujer. Con ella se muda a París, corrido por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. En este tiempo publica en Sur, la célebre revista de su amiga Victoria Ocampo, sus obras se imprimen en el libro L`Art de la Mesopotamie, fotografía a Miró…
Yendo y viniendo es que se afianza aquel metejón por Buenos Aires; las mejores imágenes de entonces quedan impresas en Buenos Aires 1936 (Editorial Visión fotográfica). La muestra cotidiana y sorprendente. De día y de noche. En su ángulo más pujante, como la avenida Corrientes, y en el más marginal, el Riachuelo.
Afín con la vanguardia literaria y arquitectónica de su época, lo que Horacio Coppola está haciendo es fundar la fotografía argentina moderna, con su cámara Leica y su filmadora Siemens siempre a mano. El ombligo de su producción está en la calle Córdoba 372, donde funciona el estudio que dirige con su compañera Stern. Hace fotos para el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, trabaja para la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia, registra obras del arquitecto y escultor brasileño O`Aleijaidinho, expone en la galería Gath & Chavez.
En los `60, es uno de los primeros en hacer fotos color; sus tomas del Nahuel Huapi son la prueba. Siempre inquieto, viaja por Europa en un Fiat 600 y retrata sitios de Holanda, Bélgica, Alemania, Inglaterra, España e Italia. De vuelta en la Argentina, inaugura la retrospectiva Cuarenta años de fotografía, que luego dejará el Museo de Arte Moderno para recorrer salas de arte estadounidenses.
En las últimas décadas, su obra es revalorizada: recibe el Konex de Platino a las Artes visuales (1982) y el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1986). Por estos años funda el mítico grupo Imagema, junto a estudiantes y amigos; para estar en Imagema no importa ser fotógrafo, importa documentar y tener ánimo para debatir sobre el material obtenido. A fines de los 90 sus obras se cuelgan en espacios culturales de Venezuela, España, Inglaterra, Grecia, Francia.
Es profeta en su tierra: en 2003 lo nombran Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. En el 2006, las calles de su ciudad son intervenidas con gigantografías de las fotos que, años atrás, habían sido tomadas en ese mismo lugar. El MALBA (Museo Arte Moderno de Buenos Aires) le rinde homenaje y él, prolífico, incansable, edita un nuevo libro: Buenos Aires Coppola + Zubiría.
No sólo su obra sigue viva; el fotógrafo, cineasta y documentalista tiene más de 100 años. Como no podía ser de otra manera, “el retratista de Buenos Aires” vive en pleno microcentro porteño.-
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