 
Palabras de la conferencia
brindada en ARGRA escuela el 28 de octubre de 2008
Daniel García / Fabián Urquiza
CÓMO ES CUBRIR UN JUEGO OLIMPICO
Por Vero Muñoz
Daniel García: camisa azul a rayas bien planchada, jeans, zapatos, reloj plateado y anillo en el dedo anular de la mano izquierda. Fabián Urquiza: remera negra, tatuaje en forma de brazalete en uno de sus musculosos brazos, piercing en la ceja, jeans, zapatillas y un chicle en la boca que no deja de mascar. Daniel García y Fabián Urquiza: dos generaciones distintas, dos experiencias profesionales distintas, dos miradas distintas y un mismo reto: cubrir los Juegos Olímpicos de China 2008. El primero se dedica al fotoperiodismo desde hace mucho tiempo. Su experiencia pasa sobre todo por agencias de noticias como NA y DyN. Desde hace veinte años desempeña su labor en AFP. En diarios, tuvo escalas en La Razón, Diario Popular y uno “que ya no existe y que prefiero olvidar”. Urquiza comenzó sus estudios en el Fotoclub del Sindicato de Empleados de Comercio, luego hizo talleres de fotoperiodismo, ensayo e investigación con Gustavo Demaría Molinari en la Universidad de Ciencias Sociales (UBA), estudió iluminación y semiótica de la imagen, participó en muestras colectivas. Desde 1998 es fotógrafo de Clarín.
Cómo merecer una ronda de cerveza. Cuenta Daniel García
Mientras cubríamos los Olímpicos, a un editor de AFP nos propuso un juego: el que transmitía menos fotos era invitado a una cerveza por el resto de sus compañeros. Un día pedí disculpas por haber mandado 300 fotos, y el editor me dijo: “No te hagas problema: un colega tuyo me mandó 500 y otro, 980. Te dan para que te paguen dos días seguidos”. Ese día el editor recibió 1900 fotos, tenía que elegir 300. ¿Hizo un buen trabajo? No. ¿Alguien podría haber hecho un buen trabajo? Tengo dudas. Me formé en el fotoperiodismo cuando la foto que se mandaba era una, el cambio es un poco violento. Los cambios que advierto desde los Juegos de Seúl de 1988, a los que también asistí, a estos Juegos de China pasan por la cantidad de imágenes generadas. En estos Juegos, la agencia transmitía por día un promedio de 3.000 fotos. De manera que el editor de cualquier medio tenía a su disposición unas 3.000 fotos de cada una de las 3 agencias más importantes más las que generaba su fotógrafo enviado: un total de 9.000 fotos disponibles, imposible de verlas todas. En Seúl, el staff de fotógrafos de la agencia era grande pero no como ahora. Esta vez, el equipo de fotografía de AFP fue de 70 personas, entre fotógrafos y editores. Antes, me sabía qué tipo de fotógrafo era cada uno. Ahora, respecto a mis colegas de AFP no tengo la menor idea, jamás voy a tener tiempo de ver esa cantidad de fotos.
¿Cuál es el destino de esas fotos?
La basura. Los editores de los diarios, obviamente, se quejan: hay una gran cantidad de imágenes pero no hay gran calidad, pero el mercado está contento.
¿Cómo transmitió AFP desde China?
A través de un cable de red. Cuando llegás a tu puesto encuentras varios cables de colores, cada agencia tiene un color. Te conectás y accedés a la intranet de la empresa donde se encuentran los programas de transmisión de las imágenes. Así llegan las fotos al editor que selecciona las que considera apropiadas y un segundo editor hace los epígrafes.
¿Por qué no usan wifi?
El cable de red tiene la ventaja de que cada cable era exclusivo para cada agencia. Además supongo que hay una razón técnica para no usar wifi porque ya en Alemania se usó la red y no sé si es más seguro por los hackers, pero sí para el fotógrafo porque el ancho de la banda de salida es único para él.
¿Los epígrafes los hace siempre un editor?
Los fotógrafos editamos en muchas coberturas, lo que pasa es que en algunos casos no da el tiempo. En Beijing me pasó que en un mismo día había ocho carreras de ciclismo y entre cada una de ellas minutos de diferencia. Era imposible estar transmitiendo en tiempo y haciendo fotos a la vez. En ese caso las enviábamos al editor y él se encargaba.

Adrenalina China. Cuenta Fabián Urquiza
Fui el único fotógrafo enviado a China por Clarín y Olé para cubrir los Juegos Olímpicos. Respondía a tres periodistas de Clarín y dos de Olé. Mi función era seguir a la selección argentina que, además, no estaba en Beijing, estaba en otra sede. Eran mis primeros Juegos y estaba fascinado por todo lo que me estaba pasando, así que traté de cubrir cualquier deporte donde participara Argentina. El editor me pedía que durmiera un poco. Me levantaba a las 8 de la mañana y cubría el básquet que era lo último en jugarse, terminaba a las 12 de la noche, después tenía que editar todo el material así que me acostaba a las 4 de la mañana para volver a levantarme a las 8, estaba fascinado, me gustaba hacerlo.
¿Clarín te pidió que cubrieras los demás deportes o lo hacías por gusto?
Lo importante para el diario era el fútbol, después el básquet y las Leonas. El día que ganaron la medalla de oro en ciclismo, me llamaron diciendo que ni se me ocurriera ir porque no iba a llegar a cubrir el partido de la selección, que era una hora y media más tarde. Pero el cronista me dijo que había chance de obtener una medalla, así que decidimos arriesgarnos. Fuimos. Hice la carrera y la premiación inesperada de la medalla de oro. Cuando terminé, faltaban 20 minutos para que comenzara el partido y estaba a 40 minutos de viaje. Me la jugué y me fue bien, la foto fue tapa pero no fue exigencia del diario cubrirlo, al contrario.
¿Qué cambiarías si tuvieras la posibilidad de volver a cubrir unos Juegos Olímpicos?
Pediría un mejor equipo. Allá los fotógrafos llevan la última tecnología. Yo llevaba una Nikon D2H, una Nikon D300, un lente que anda el foco cuando quiere. Además, tendrían que mandar más fotógrafos para no quemar tanto a una sola persona.
¿Tuviste algún tipo de limitación por ser fotógrafo de diario respecto a los fotógrafos de agencia?
En las zonas de pool (la producción fotográfica que va al Comité Olímpico Internacional y también se distribuye entre todas estas agencias) solo entraban los que tenían el chaleco azul. Fuera de eso, podías laburar bien en todos lados, no hubo complicación. Además, en los podios donde subieron argentinos me privilegiaban por ser del país premiado. Cuando vas a cubrir un evento de estas dimensiones en el extranjero, tu diferencia con un fotógrafo de agencia son las fotos que se consiguen después de las competiciones, en las notas, en los entrenamientos, eso no lo cubren ellos. Pero es diferente en los partidos: sos vos solo contra muchos fotógrafos de cada agencia.
¿En Clarín publicaron mayor número de fotos tuyas o de agencia?
De todo lo que fue deporte argentino casi nada era de agencia, competí de igual a igual con las agencias en toda la cobertura. De todo mi material editaba 10 fotos. Había día que mandaba más, según la importancia. Además respondía a 5 periodistas que me pedían distintas entrevistas, notas…demasiado para un solo fotógrafo. Si el material que mandás es bueno, la foto que va es la tuya, para eso te mandaron allí.
Sala de fotógrafos.
Había otras de prensa a las que también podían entrar los fotógrafos. Aquí parece chiquito pero era inmenso: había locales de Canon, de Nikon, te prestaban equipos.
Aquí estábamos transmitiendo arriba del bus que nos transportaba de un estadio a otro. Los más apurados eran, sobre todo, los periodistas que trabajaban en los diarios on line.
Las cámaras remoto se utilizan en fútbol, detrás del arco. También se usan en básquet, natación…Pueden ser por control remoto inalámbrico o conectadas por un cable. Algunas están conectadas a una red inalámbrica con un router y se transmiten automáticamente a la computadora del editor. Cualquier fotógrafo, normalmente, tiene permiso para colocar su cámara remoto donde quiera.


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