 
COMENTARIO
QUIEN ERA JORGE AGUIRRE? | por Dani Yako y Daniel Merle
En los años 70 el Centro Editor de América Latina editó doce fascículos dedicados a los grandes maestros de la fotografía argentina. Esta publicación fue el primer intento serio de reunir la obra de artistas de un medio de expresión poco reconocido hasta entonces. Entre esos grandes fotógrafos argentinos figuraba Jorge Aguirre.
Conocimos a Jorge Aguirre cuando rondábamos los veinte años de edad y esos fascículos eran nuestro punto de referencia junto con los pocos libros extranjeros que se conseguían en ese entonces en Buenos Aires.
Recién empezábamos a trabajar en fotografía de prensa y Jorge fue el primero que nos hizo pensar que nuestras fotos podían ser algo más que información. Nuestra mirada podía ser un comentario sobre la realidad.
Pero Jorge no hablaba de fotografía, incluso se negaba a discutir o mirar las fotos de otros. No quería ser influenciado. Sus fotos hablaban por él. Enseñaban.
En esa época, Jorge era un hombre joven, delgado y muy atildado. Usaba sacos bien cortados y nunca perdía la compostura. Era amable y seductor. Su imagen contrastaba con la de todos los demás fotógrafos de la época. Su educación y sus inclinaciones estéticas también se destacaban: había estudiado ciencias económicas y luego grabado, dibujo e historia del arte. También era irónico y amante de River Plate.
Nos resultaba imposible saber cómo había logrado algunas de las fotos que más nos deslumbraban. Es más, no entendíamos cómo podía fotografiar con tanta rapidez en la calle, con su pequeña Leica, si al mismo tiempo llevaba, siempre, un libro bajo el brazo. Durante muchos años ese libro era un grueso tomo de las obras completas de Borges.
Jorge Aguirre tuvo una producción fotográfica enorme. Gran parte de ese material es inédito o ha sido mostrado en unas pocas exposiciones. La última fue una retrospectiva en la Fotogalería del Centro Cultural San Martín en 1986, diez años antes de morir. Esta extraordinaria producción, más allá del trabajo estrictamente profesional, se desarrolló en unas pocas calles alrededor de su casa en Córdoba y Paraná. Sus límites eran Callao y el bajo, Corrientes y Santa Fé.
Tampoco nunca se apartó de los límites técnicos de la fotografía. Todo sucedía en el rectángulo del fotograma.
A ocho años de su prematura muerte, nos preguntamos ¿quién era Jorge Aguirre? ¿Por qué nunca supimos de su enfermedad?
Por qué no logró trascender los límites de su propia personalidad y ser un guía para las generaciones posteriores? Tal vez no quiso ser un maestro y eso no es algo que haya que remediar. Pero nunca logró publicar un libro con su obra. Su proyecto más elaborado fue “Allegro ma non tropo”. Trabajó quince años en la maqueta de ese libro.
Estas fotos que aqui mostramos constituyen un primer intento de empezar a expresar la enorme gratitud que sentimos por él.
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