inicio - homepage


   

Grandes maestros
argentinos
Fotoperiodistas
invitados
Nuestros alumnos Ex alumnos destacados


Alejandro Querol



ARCHIVO DE PALABRAS

Hoy:
Alejandro Querol, Editor Jefe del Diario La Nación.
Palabras de su conferencia brindada el 18 de mayo de 2007
en ARGRA escuela

Por Maitén Rinaldi
Edición María Mansilla

Fue la primera de un ciclo de conferencias que ARGRA Escuela planea brindar durante todo este año. Y estuvo a cargo de Alejandro Querol, editor jefe del diario La Nación. Frente a los alumnos de ARGRA escuela –frente a más de la mitad de los alumnos de ARGRA escuela- Querol habló, con su tono seguro, de todo lo que queríamos escuchar: cómo trabajan en la sección Fotografía de uno de los principales diarios matutinos del país, cómo es aquello del sistema ´sub 23´, cómo se llevan con los editores de la redacción y con los de la versión punto com.
También hizo memoria y habló en primera persona, recordó sus tardes de impaciencia en la agencia AP, cuando empezaba, cuando esperaba que le asignaran una bendita nota. Ante las y los jóvenes que demostraron su talento de periodistas a la hora de preguntar, Alejandro Querol confesó qué espera ver en los estudiantes que se acercan a tomar un café y mostrar su portafolio. “Para mí, aparte de las fotos que me muestren del trabajo que estén haciendo, que tiene que estar bien resuelto y es básico que así sea, lo más interesante es que además puedan contarme qué les gusta hacer: ¿las plantas? ¿los deportes? ¿qué les late? Eso es lo bueno para un tipo que hace fotos: que hoy vaya a ver una película, que mañana lea un libro, que antes de ayer se haya tirado debajo de una palmera… Que esté siempre pensando, mirando, buscando. Por eso, cuando vayan a hacer fotos, además de hacer lo que hay que hacer, busquen otras cosas.”

Un día en fotografía de La Nación

7.30 am El movimiento, en fotografía, arranca junto al ritmo general de la redacción. Como en cualquier diario matutino, si a esta hora hay 6 personas es mucho. Al llegar, encontramos una pauta de previsión hecha el día anterior, con algunas de las notas a cubrir. Cada sección tiene un temario del día y todas las secciones confluyen al departamento de fotografía y nos mandan lo que se va a ir necesitando. La mañana, para fotografía, es el horario más importante: es cuando más cosas se pueden anticipar. Entonces, el fotógrafo habla con el editor de asignaciones de la sección. El editor de asignaciones coordina el trabajo de los fotógrafos y está atento a la información que se está anunciando en el momento a través, por ejemplo, de la radio. Cuando surgen cosas que no estaban previstas o situaciones en las que hay que ir y apostar, apostamos, y si tenemos esa foto, fenómeno. 
Aparte de las fotos propias -las de nuestros fotógrafos y corresponsales- de las agencias internacionales nos caen entre 400 y 450 fotos por día. Ahora tenemos una mejor manera de buscar. Decimos: “De todas las agencias, ¿qué recibimos de Irán?”. Eso ayuda porque uno puede pedir las imágenes, de todas las agencias, sobre un hecho determinado. Claro: de este mismo material disponen los otros diarios, entonces hay que ver cómo te vas a diferenciar. Por eso, cuando pasa algo en Estados Unidos, tratamos de enganchar material de allá; si es algo en Francia, tenemos un fotógrafo en París… Siempre hay que estar pensando, además de lo que tenés, qué otra cosa mejor podés tener que los otros medios no tengan. Eso pasa también con las coberturas nacionales. La Nación no tiene un staff de 40 ó 50 fotógrafos: tenemos a los que hacen las distintas notas de los suplementos y a los colaboradores. Por otra parte, los que hacen deporte se dedican casi exclusivamente al fútbol. Ahí está la apuesta, en decir: “Esto vamos a cubrirlo de la mejor manera que podamos”. No podemos cubrir todo, entonces ahí corres el riesgo diario, un riesgo que está bueno, y que pone en juego tu olfato.
El diario, al igual que tiene un staff de fotógrafos, tiene un staff de editores. Hay editores del área de “calientes” y de la “fría”. El diario tiene un primer cuerpo que lleva cinco secciones (internacional, política, información general, educación y cultura, salud), ahí hay dos editores de fotografía. Ese es el motor del diario. Después, están los suplementos de economía, campo y comercio exterior: ahí tenemos otro editor, y otro más en el suplemento de economía. Tenemos otro para espectáculos, dos para deportes, otro para tapa. Somos un equipo. Ahí es donde cinco días estoy yo y dos editores de asignación, el de la mañana y el de la tarde. Eso funciona de ocho de la mañana a doce de la noche de lunes a viernes. Sábados y domingos se tienen las asignaciones previstas, y sábado y domingo a la mañana queda alguien de guardia.

1 pm Se hace la primera reunión de pauta del día, en la que nos juntamos con todas la secciones: cada una canta su tema y espera que aparezca el tema del día. Si tenemos buenas fotos y las tenemos temprano, el espacio lo ganamos. Así se puede diagramar y trabajar en conjunto con diseño. Es parte del trabajo de edición, decir: “Tengo buen material, ¿hay páginas, hay blanco?”. Hay una tabla de blancos que va en función de una pauta. Las asignaciones de páginas no son siempre las mismas, por eso cuanto antes tenés el material, más posibilidades de ganar tenés.
- ¿El fotógrafo puede decidir cómo va a ir su foto? –pregunta alguien del público.
Sí, muchas veces. Está buenísimo que vengan y te digan: “Esta foto me gustaría que vaya a una columna de 60cm de largo”, o “Me imagino esta foto así”. En general, según la rutina de un fotógrafo del diario, llegás y bajás todo el material. Pueden ser unas 200 fotos las del crudo y, sobre eso, hacés una pre-edición. Lo ideal es editar en equipo. Lo que hacemos es… como físicamente no estamos uno al lado del otro, cada uno va editando por separado, vamos viendo qué le resulta interesante a cada uno y nos vamos complementando. Todo tiene que ver un poco con la hora, con el tiempo…
- Esa pre-edición, ¿se hace en base al diagrama que le van a dar al diario?
No, porque nadie trabaja con un diagrama en la cabeza. Salvo que sean las 11 de la noche y sepas que vas a hacer un incendio y que la foto que se va a usar tiene que ser vertical porque el espacio disponible es ese. Las posibilidades son tres: apaisada, cuadrada o vertical. Si uno se enamora y hace en una entrevista 60 fotos y las 60 son verticales… es muy limitante.

5 pm Se realiza la reunión de tapa. Por eso, si llaman a un diario entre las 4 y las 5 pm, no los van a atender; la recomendación básica es que llamen antes de las 3 pm o mucho más tarde. A esta hora, los editores de las cinco las secciones ya saben lo que tienen cocinado. De fotografía suelo ser yo el que va a estas reuniones. Hago una proyección de las mejores fotos que sabemos pueden ir a tapa, en cada sección y aquellas que nos resulten interesantes para proponer y queremos que salgan.
El diario tiene seis columnas, así se arman las medidas. Entonces se calcula: “Esta foto va a tres columnas, a tres y media…”. Hay una cosa que es lógica, si viene un tipo y te dice: “Tengo las pruebas de las escuchas del caso Skanska”, y la foto que tenés es del frente del edificio… ¿qué aporta? Ahora, si tenés la foto de Madaro… no te la podés perder. Iba en tapa ayer, era la foto principal. Hasta que después, en pleno paro de subtes… Yo a las cinco y media de la tarde ya estaba terminando, me iba tomar un café y es más: llamé a mi casa y dije: “Esta noche llego a comer”. Por supuesto, mi mujer ya no me cree.
- ¿Qué pasa cuando no se puede prever el tema de tapa?- pregunta alguien del público.
Se hacen muchas tapas. A las 6 de la tarde por ahí la tapa es una, y a las 8 de la noche se hace otra tapa y a las 10 de la noche, otra.
- ¿Les preguntas a los otros diarios con qué fotos salen, que van a poner?
No, ni loco.

Voy a contarles un caso: una de las marchas de Blumberg, creo que la segunda, iba a ser en la plaza de Tribunales. Era seguro que el tema iba tapa al día siguiente porque era la única noticia de importancia y, además, porque había expectativa en si la convocatoria sería superior a la anterior. Entonces, dos días antes, la persona que tenía asignada la nota fue a la zona, habló con un portero para conseguir una locación, consiguió un balcón y arregló ir tal día a tal hora. Ese día se fue con una laptop y con esta indicación: “Apenas tengas una toma interesante, mandala, así la puedo plantar en tapa”. La convocatoria era a las 7 de la tarde. Le pedí: “Mandame la foto del lugar así la puedo plantar en tapa”. “¿Pero cómo si la foto todavía no pasó?”, me dijo el fotógrafo. “Vos mandame el lugar y en función de eso nos podemos ir asegurando algo”, le respondí. Desde ahí, desde un balcón con una laptop y un celular, me mandó ésto. Así se pudo prever el espacio para la tapa. Entonces, con el espacio asignado, lo único que faltaba era que la situación pasara.

 

 

- ¿Qué tiempo te lleva la edición de una marcha, por ejemplo?
Nunca se me ocurrió cronometrarlo. Es la hora la que te condiciona, si son las 3 de la tarde estás bárbaro, si son las 4 ya estás con el acelerador, si son las 4 y ½, mirás 45 fotos y decís: “Esta, y ya está”.

Esta es una tapa que se publicó hace poco; tiene que ver con lo que pasó con el maestro Fuentealba, mandando un fotógrafo de staff. Habíamos tenido buena cobertura en Neuquén y Buenos Aires. Y la tapa resulta de un diagrama en función al material que tuvimos y pudimos presentar antes de las 5 de la tarde. Teniendo el material temprano uno puede proponer aperturas, cortes, etc. Todo esto con buenas fotos, uno puede prever lo que quiera. Teniendo el material antes, teniendo las fotos, te podés imaginar qué es lo interesante de ese día.

 

Más o menos, este es el día de lo que es actualidad, lo que nosotros llamamos “caliente”. Lo que es “frío”, los suplementos, que son aproximadamente 12 ó 13, tiene otro ritmo, tiene mucho de previsión.

LOS ESTUDIANTES QUIEREN SABER

EL PRIMER CLICK
¿Podes contarnos cómo te formaste como editor?
No hay algo que te forme directamente como editor de fotografía. Por ejemplo, vos decís: “Quiero estudiar arquitectura”, y tenés alternativas de formación. ARGRA no tenía hace 20 años nada, ninguna escuela, no había gente que tuviese la experiencia… ni que estuviese dispuesta a compartirla. Yo estudiaba una carrera universitaria nada que ver, me gustaba hacer fotos y empecé con lo obvio: un taller básico en el Centro Cultural Recoleta donde había talleres de fotografía, otro en el San Martín… Fui a la muestra de Reporteros Gráficos, creo a la tercera, y cuando vi esas fotos empecé a averiguar, y había dos reporteros gráficos que daban clases, esto fue en el año 86. Fui a algunos talleres, y dije: “Esto es lo que quiero hacer”. Dejé la calculadora, evidentemente había algo que no funcionaba, y no me echaron de casa.
En ese momento, buscaba por la guía de teléfono: Crónica, y llamaba, La Nación, y llamaba, Clarín... Así, llamé también a Associated Press (AP). Era la época del mundial de México, y me dijeron: “Si querés, pibe, vení”. Fui a AP y les mostré unas fotos que para mí eran buenísimas y me dijeron: “Sí, seguí revelando”. Llamé de nuevo, de caradura, y me dijeron: “Bueno, traé el material”. Acá eran los festejos del mundial y cuando Argentina le gana a Inglaterra, enganché una foto de un travesti, hace 20 años no era lo mismo que ahora, que se levantó la camiseta y se quedó con el torso desnudo arriba de un camión en la avenida 9 de julio. Fui a AP de vuelta y me dijeron: “Está buena la foto”, y esa foto después dio vueltas por muchos lugares. Me dijeron: “Vas a ir la próxima”, “Y, sí…”. Para mí, eran las prácticas de lo que estaba estudiando. Moraleja: gana Argentina el campeonato de fútbol, y en AP me dicen: “Bueno, tomá”. Yo tenía una Pentax K1000, un Tokina 80-200mm y AP me dijo: “Esta es una F2 pibe, acá tenés un 300mm, f 4.0”. Cuando apreté la F2 era una ametralladora que llevaba 10 pilas, que tiraba 6 cuadros por segundo… Nunca tuve más músculo del que tengo, agarré la F2 y casi se me parte un brazo, porque pesaba una tonelada. Salí a la calle, Maradona, copa de oro, situación de balcón, fue suerte…
Yo iba a AP a tomar café y a esperar, hasta que me echaran. En ese momento las fotos llegaban, se revelaban placas, era genial, para mí era… la NASA. Por intermedio del editor de fotografía, supe que había una posibilidad de trabajar en diario Popular. Y fui. Y en Popular, a las cuatro semanas me dijeron: “Acompañalo a Fulano a cobrar”, y me pagaron. Increíble, que me paguen.
Seguía estudiando, y en ese momento había unas pasantías en Atlántida, así que trabajaba en el Popular de 10 a 17 hs., después en Atlántida hasta altas horas… El sábado trabajaba para Gente y el domingo estaba de guardia para El gráfico. Siempre iba a AP, también, y en AP me empezó a gustar un poco el cómo se edita, cómo se pone, porque una agencia internacional tiene un ritmo que está bueno…
En el 89, trabajaba en Atlántida, en el Popular, para una revista de caballos y no me podía independizar, entonces empecé a hacer fotos de polo y me fui un año y medio, bien gitano, a Inglaterra, después a Estados Unidos, Francia, España… El trabajo se cortó y volví a Atlántida y a fin de año fui al Polo a ver si encontraba a la persona que me había dejado sin trabajo. Ahí me encontré con alguien de La Nación que me dijo: “Che, va a haber una posibilidad en el verano”, fui, se dio, había que apostar en ese momento y aposté. En el departamento de fotografía había un jefe, Antonio Montano, al que fui a ver y me contrató para un verano, en el 91. Luego, me fueron renovando los contratos hasta que me incorporaron como staff. El diario era blanco y negro. Luego empezó un proceso de cambio a color, donde ingresó Don Rypka, con quien había estudiado en el 88 y compartido la cobertura para AP del cambio de mando presidencial de Alfonsín a Menem. Empezó el proceso de transformación a negativo color, fue muy interesante.
Yo sabía inglés, había una posibilidad de viajar y me fui un tiempo, siempre tratando de ver cómo formarte y cómo nutrirte. El tener conocimientos de inglés fluido, después de haber estado cubriendo polo en EE.UU., Inglaterra, me ayudó mucho para poder ir a capacitarme afuera. Un workshop en el International Center of Photography, ICP, con Fred Ritchin, otro en el Poynter Institute / Saint Petesburg, otro mediante una beca de la SIP donde estaban los editores de Washington Post, Joe Elbert y Tom Kennedy, del Miami Herald. La idea es poder capacitarte permanentemente, los que puedan traten de tener manejo de inglés que le va a ayudar seguro. 

Tu función en el diario, ¿es solamente de editor fotográfico?

No, trato de escaparme. Para mí es vital. Hay cosas que me encantaría estar cubriendo y hay cosas que la verdad, ya no. Si tengo que ir a cubrir la séptima carrera del hipódromo, cuando llueve un martes a la noche, la verdad, no me divierte. Ahora puedo ir a cubrir lo que más me gusta. O cosas que me parecen interesantes para hacer fotos. Ayer me subí a un colectivo, voy colgado y hago fotos con una pocket, no es que estás con una Nikon D2 H o con una Cannon Mark II… Digo: o te late y seguís sintiendo pasión por la fotografía, o sos… no sé qué sos.

LOS SIN-VARITA
A un colaborador free lance, ¿cómo le pagan?
Toda persona que trabaje para hacer una nota por supuesto que va a cobrar. Salvo que quiera hacer filantropía. Si, por otra parte, alguien viene y dice: “Tengo la foto de tal accidente”, le digo: “Traé el material”. Si veo que es publicable, le pregunto cuánto pretende cobrar. Si me dice: “Un millón de dólares”, le responderé: “Te equivocaste de país”.

¿Has publicado o editado alguna tapa como gentileza?  

Por supuesto. La foto de las inundaciones del barrio de Belgrano, por ejemplo. Mientras se inundaba la ciudad, nosotros todavía estábamos esperando que llegara el auto para ir al lugar. Cuando llegamos, era una foto que no mostraba lo que había pasado. La mejor foto la tenía un lector, que la había sacado con una cámara no profesional, que era buenísima: se veía un auto flotando. Ojalá hubiéramos tenido esa foto.

Las fotos que no se publican, ¿Quedan en un banco de imágenes?

Sí, en un archivo. A la hora de publicarse, si se publican, a veces sale ARCHIVO/nombre del AUTOR. Cuando, como fotógrafo, vendés un material, lo que vendés es el derecho de publicación. Si querés publicar la foto del soldado español con el balazo en la cabeza de Cappa, cada vez que llamás a Magnum son 150 dólares.

¿Cómo funciona el tema de las 23 colaboraciones anuales?

Tenés varias maneras de trabajar en un lugar: como parte del staff, como contratado o como colaborador permanente. Yo trabajo con un staff de 20 reporteros, y tengo más notas que gente, es así. Entonces qué pasa: por el estatuto de prensa, podés hacer hasta 23 colaboraciones -durante 1 año a partir de la fecha de tu primera publicación- en un medio, por lo cual no pasás a tomar la categoría de colaborador permanente. Para eso, ¿qué pasa? El diario tiene que hacer otras cosas: te tiene que hacer descuentos jubilatorios, etc…. Para ser permanente, tiene que haber una decisión de aumentar la dotación de permanente y eso no está pasando. Alguien te pueda dar una mano asignándote 23 notas, y las 23 notas sirven para tener acceso a una experiencia de publicar en un medio y, para mí, para poder ver cómo trabajan. Varios de los que veo acá sentados lo han hecho.

¿Hay limitaciones económicas en el envío de corresponsales?

No, según la época de Argentina que te toque. Básicamente se define por el interés que haya en el tema. Cuando asumió Bachelet lo cubrimos, pero en realidad la apuesta era tener una foto distinta de Bachelet asumiendo. La apuesta era, no por la asunción de Bachelet, sino porque iba Tabaré. Yo quería tener una foto para ver qué pasaba con Kirchner. Y al fotógrafo que fue le dije: “Mirá, si asume Bachelet o Alejandro Querol no me importa. Vos seguilo a Tabaré y cuando se encuentre con Kirchner… ésa es la foto que quiero”. Fue una apuesta. Tuvimos la foto de Tabaré con Kirchner, fue un golazo. Apostas a un enviado especial cuando sabés que podés sacar algo que está bueno.

DE PAUTAS Y .COM
¿Cómo es la relación con la versión on-line del diario?
Estamos en constante comunicación. El on-line tiene una dinámica independiente a la del papel, se nutre de las fotos que se hacen para el diario en papel, pero también se nutre de otro material, como el de las agencias. Los criterios de edición son diferentes. Si me tuviera que sentar a pensar la edición para el on-line lo haría de forma totalmente diferente, con otra velocidad, otro tipo de fotografías y hasta otro tipo de relato. El on-line tiene la maravilla de no tener la limitación del espacio que tiene el diario impreso.

¿Qué nivel de prioridad tiene la pauta publicitaria?

Con eso no tengo nada que ver, las páginas nos llegan ya con sus blancos. Por ejemplo, ya vimos todo el material de tal, y todo el mundo dice: “Necesito más blanco porque hay material”. Entonces, yo digo: “Quiero una página para poder desplegar las fotos”. Y el de editor de ciencia, dice: “No me saquen las columnas porque tengo que mostrar el acelerador nuclear de no sé dónde, y la competencia lo tiene y seguro lo va a publicar”. Entonces, así se consigue “reformatear” un poco las páginas y nos dan a todas las secciones unas páginas donde ya vienen marcadas las pautas de publicidad, pero donde yo no sé si es Sanyo o Aspirina. Hay un horario de cierre de avisos en el que los secretarios de redacción vienen y te dice que hoy hay, por ejemplo, 74 columnas, que son 18 páginas, y es ese el espacio que tenemos que repartirnos.

¿La pauta puede modificar aquello que estés por publicar?

No, porque no sé de qué son los avisos. A mí me viene una página con el espacio que va a ocupar la pauta pero no sé de qué se trata. Es imprevisible la relación con el aviso.-

 

Asociación de reporteros graficos de la republica Argentina - Tel. (54 11) 4381-4593 - info@argraescuela.org.ar

 

 

inicio-homepage inicio-homepage