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Walter Astrada                                                          > Ver galería


ARCHIVO DE PALABRAS

Hoy:
Walter Astrada,
fotógrafo independiente.
Cobertura de la conferencia brindada el 10/11/07 en ARGRA Escuela.
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Por segunda vez en poco tiempo Astrada visitó nuestra escuela, de la que alguna vez fue alumno. Por eso nos dimos el lujo de escucharlo explayarse sobre la sensibilidad y el compromiso puestos en la realización del trabajo que lo premió con el World Press Photo.

Informe Verónica Muñoz

Walter Astrada nace en Buenos Aires en 1974.En 1996 empieza a trabajar como fotógrafo de staff del diario La Nación. Entre 1999 y 2002, es parte del equipo de Associated Press (AP). Primero, en la sede de Bolivia; después, en la argentina. Más tarde, en Paraguay, desde donde cubre incluso el Mundial de Fútbol Corea-Japón. A fines de 2003 hace base en AP República Dominicana, y desde allí cubre la actualidad de varios países caribeños. Entre 2005 y 2006, pasa a ser free lance de la mencionada agencia. Ahora vive en España, trabaja en forma independiente. Obtuvo importantes reconocimientos. En 2007, ganó el 1er. premio en la categoría Temas Contemporáneos del World Press Photo por su trabajo sobre la violencia de género en Guatemala. En años anteriores, ha sido distinguido con el Premio Internacional de Fotoperiodismo Gjon Mili Kosovo y el IX Premio Fundación Luis Valtuena, Médicos del Mundo, entre otros.  Fuente www.walterastrada.com

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¿Qué harías vos si ganaras un World Press Photo, 1500 euros, estarías viviendo en España…? Al fotógrafo argentino Walter Astrada le pasó todo eso: está viviendo en España, acaba de ganar el prestigiosísimo World Press Photo e inmediatamente después de acreditarse en su cuenta bancaria la plata del reconocimiento, compró un pasaje de avión. Sin dudarlo: volvió a Guatemala.
El World Press que ganó Astrada lleva un subtítulo: “Primer premio en la categoría Temas Contemporáneos”; es que el de su trabajo es un viejo asunto que hoy parece tener cierta visibilidad que lo vuelve contemporáneo, y es la violencia de género. Astrada, decíamos, vive hoy en un país donde cada año la violencia contra la mujer tiene más víctimas que los atentados de la ETA. Como periodista, no sólo se sensibilizó por esas víctimas sino que comenzó a preguntarse por qué estos hechos no se denuncian con más furia en los medios de comunicación. Por eso decidió ponerle el cuerpo al tema, y comenzó investigar. Así se enteró que Guatemala figura entre los países con mayor índice de femicidios del mundo, y entendió que era un lugar más que simbólico para ir a documentar esta silenciosa realidad.

Claro, hay que ser habilidoso como free lance para llevar adelante semejante empresa sin otro apoyo que el los propios ahorros. Entonces, Walter Astrada puso en marcha su logística: llamó a amigos y conocidos de Centroamérica, hechos durante su estadía en esa región como fotógrafo de AP, hasta conseguir casa, comida y una fuente clave. “Así llegué al cuerpo de bomberos –recuerda-. Ellos tienen un departamento de prensa que se encarga de avisar a los medios cuando aparece algún cuerpo u ocurrió algún accidente. Pero claro: los bomberos avisaban a los que consideraban más de su palo… Así que, para tener mejor vínculo con ellos, el primer tiempo me quedaba con ellos hablando, comíamos juntos, me quedé a dormir ahí. Hasta que me dijeron: ´Andate que te avisamos´. Sintieron que no estaba jugando sino que de verdad estaba haciendo un trabajo serio.”

Walter Astrada hizo su trabajo en serio. Por eso, después de recibir el premio, no dudó en volver a completarlo. Pero cuando lo hizo, las cosas no fueron como antes, pese a los pronósticos. Los contactos no estuvieron tan generosos; ya no podía colarse en cualquier lado desde que sus fotos, su denuncia, se había hecho conocida con un premio internacional (un premio internacional que, en parte, está para eso). “En Guatemala sintieron que estaba hablando mal de su país. Es que la justicia no condena estos crímenes: desde el 2000 hasta hoy, hay 3500 mujeres que denunciaron ser maltratadas y de esos casos sólo se condenaron 14.”
Ahora, gracias a su serie, los medios de comunicación tienen sobrada letra para mostrar el tema. “Yo pensé: ´Con el premio, puede ser que me lo publiquen´. Y No. Todos los editores a los que contacté argumentan que las imágenes son muy fuertes. Nadie me dio una razón lógica de por qué no publicar. Hay imágenes fuertes, pero otras que no lo son.” En realidad, no todos los editores dijeron que no: el trabajo se mostró en las páginas de la revista paraguaya Wild, la misma que anteriormente había publicado su ensayo sobre travestis. “Para la revista era importante publicar algo de alguien que había quedado entre los 15 finalistas del premio de Fundación Nuevo Periodismo, la que preside Gabriel García Márquez”, reconoce Astrada. A través de una agencia periodística, sus fotos también pudieron verse en Noruega. Fueron, además, la cara de una campaña para graficar la violencia de género en la mismísima Guatemala, cuando ese país se preparaba para las últimas elecciones presidenciales. Y se proyectaron nada menos que en el Festival Internacional de Fotoperiodismo de Perpignan. Francia.

Lo de free lancesuena bonito pero hay que pagar el alquiler a fin de mes y hay que comer. Está complicado: cada vez hay menos mercado, más competencia y pagan menos”, reniega Walter Astrada cuando uno de los estudiantes le pregunta cómo está el oficio del otro lado del Atlántico. “Que alguien te contrate casi que no existe, ni entre fotógrafos ni entre redactores. Los fotógrafos tienen que tener movilidad propia, auto o moto, equipo propio, facturas…” Y detalló cuánto se factura: el diario El País, paga €50 por nota (“Si te envían a algún sitio y la foto por la razón que sea no se publica, no cobrás”). El diario de Santander -Santander es la ciudad donde vive-, paga €5 por foto. Las agencias periodísticas, €150 por nota. De entre todas las revistas, la que mejor paga es la dominical de El País: €2000 por reportaje. “En Francia es distinto: nadie se mueve por menos de €150, allá están muy organizados. En realidad, yo no creo que haya más competencia sino que hay mas fotógrafos, y la competencia no se basa en la calidad sino en el equipo que tengas y en la plata que quieras cobrar. Si llegas a un periódico y dices: ‘Tengo desde un 14 mm a un 400’, te dicen: ´¡Pase!´. Antes de aRGra, estudié en TEA, y tuve dos profesores que el primer día nos dijeron: `Ustedes nunca trabajen gratis, y eso me quedó grabado.”

Entre sus trabajos de autor, uno de los más reconocidos es el dedicado a travestis paraguayas. “Lo hice en 1 año y medio, mientras trabajaba para AP. En esa época, hacía mucho fútbol: Copa Sudamericana, Copa Libertadores… Viajé por Sudamérica haciendo fútbol que casi no me gusta, pero me pagaban y trataba de hacerlo bien. Usaba digital para cubrir los partidos y para el trabajo en Paraguay usaba rollo y blanco y negro y revelaba en la agencia. Salía de hacer fútbol y me iba a hacer las travestis, como para desconectar y también como ejercicio de qué ver quería hacer y cómo fotografiarlo. No es fácil hacer 4 ó 5 notas por día y después, decir: ´Ahora vete a seguir haciendo fotos para ti´. De las coberturas, todas las fotos son mías y de la agencia a la vez. Son sólo mías las que hago de temas que no me pidieron. En Perpignan, por ejemplo, un fotógrafo de AP expuso las fotos que hizo en su tiempo libre, mientras iba a la oficina, y AP le dijo que cómo no tenían esas fotos, y él les contestó que eran suyas.”
Ahora, en España empecé a hacer algo de las fosas comunes de la Guerra Civil”, cuenta Astrada. Agrega que, a futuro, su plan es seguir trabajando sobre la violencia de género, incluyendo escenarios de Liberia, Europa, Bangladesh, India y, por supuesto, de su karma: Guatemala. “Lo que quiero hacer es eso. Estoy intentando arreglarme económicamente para poder ir, aunque sea, en vacaciones a alguno de esos lugares, así me lleve cinco años.”

 

Algunas imágenes de Guatemala
El trabajo sobre la violencia lo mostré en Perpignan. Sobre esta foto me preguntaban si estaba montada. Es una mujer a la que mataron, violaron y le quitaron la cara.

Esta es otra de las chicas. La encontraron en medio del bosque, violada, mutilada, con la cara reventada a golpes y 16 tiros.

Asociación de reporteros graficos de la republica Argentina - Tel. (54 11) 4381-4593 - info@argraescuela.org.ar

 

 

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